Concreto para acciones mecánicas

Las acciones mecánicas están relacionadas con la formación de microfisuras, fisuras y planos de falla que proceden de fenómenos como la deformación lenta (fluencia); las sobrecargas y deformaciones impuestas (fisuras estructurales; deflexiones y movimientos excesivos, imprevistos o fortuitos; fracturas y aplastamientos); las vibraciones excesivas; y, la abrasión (frotamiento, rozamiento, raspado, percusión, erosión o cavitación). Los riesgos que se pueden derivar de la fisuración y agrietamiento del concreto, pueden tener tres tipos de connotaciones:

La fisuración afecta la apariencia de la superficie del concreto y por lo tanto su calidad estética, sobre todo si se trata de concretos arquitectónica o expuesta a la vista. La presencia de fisuras y grietas da la sensación de inseguridad estructural y de riesgo por falla de elementos o colapso de la estructura. Dependiendo de las condiciones de exposición, la presencia de fisuras y grietas pueden ser una invitación al deterioro prematuro.

La importancia de la fisuración con relación a la durabilidad y la capacidad de respuesta de una estructura durante su vida útil, dependen fundamentalmente del patrón que siguen las diferentes modalidades de fisuras y grietas; pero particularmente si estas son longitudinales o no. Es decir, si siguen la dirección de las armaduras del refuerzo principal de un elemento. Esto es especialmente importante desde los puntos de vista de:

  • La adherencia mecánica que debe existir entre el acero y el concreto.
  • La resistencia frente a los esfuerzos del cortante.
  • El ataque químico al concreto, por penetración de sustancias abrasivas,
  • La corrosión de las armaduras por penetración de oxígeno.